Anoche pensaba que en un día como el de hoy podría meterme un poco en situación y asustar a los respetables lectores de este blog. Aunque yo no creo en la mala suerte ni nada por el estilo, si que creo que a veces pasan cosas y bueno, todos sabéis que a veces escucho voces, sobre todo por la noche. Esas voces suelen aparecer cuando por fin la niña está dormida y a veces tengo una cervecita delante. Esas jodidas voces empiezan a putearme,y están dandome collejas hasta que me levanto de la silla y voy a buscar un boli y un cacho de papel, cartón, servilletas, o incluso un ladrillo (una vez si). Hasta que no escribo todo lo que ellas me dictan no puedo irme a dormir.
Solo añadir que anoche me tuvieron hasta las tantas y hoy tengo más sueño de la cuenta. Espero que no se me cansen demasiado de leer, y si es demasiado largo este post, con esperar uno más corto es suficiente.
9 comentarios:
Me gusta mucho.
Tiene la cadencia y la textura de los relatos cortos de Stephen King.
Me ha gustado.
me alegro caballero
Shaluditoss
Muy bien, chuliMa, muchas gracias. :)
Yo los espejos los rompo a miradas. Por eso no puedo manejar carros, porque es echarle el ojo al retrovisor y ¡¡pam!!, estallar en 126 pedazos: ni uno más, ni uno menos, cualquiera que sea el vehículo. Qué tino quebrador, oiga.
Mi papa dice que es por feo, pero yo sé que son los fabricantes de espejos, que me persiguen con estos sabotajes para amargarme la vida y obligarme a tomarme mis pastillas.
Mientras, me veo obligado a viajar con un antifaz que me dieron unos de una aerolínea, de esos del neceser de primera, cuando les rompí en 252 cachitos (126 por unidad) los espejos de los dos primeros lavabos. Así, cegado, en aquel vuelo pasaron por mi boca los labios dulces y las lenguas lúbricas de todas las azafatas, que se turnaban para deleitarse con mis besos y llamarme guapo con arrebato. A fuer de sinceridad, espero que no fueran los azafatos también los arrebatados, porque lo cierto es que yo no veía nada de nada.
Desde entonces, conservo el antifaz y me lo pongo en cuantico que me avisan de que hay un espejo. De los besos apenas me acuerdo, pero no importa: si deseo más, sé que basta con subirme al avión y meterme en un par de lavabos.
uys...¿y viajas mucho?. Lo digo por que quien sabe, igual nos topamos en algun vuelo.
Yo antifaz no me pongo, pero orejeras si.
Tu no ves, yo no oigo, ahora solo nos falta el mudito.
:-)
O mudita, ¿no? Qué perversión de trío... :D
Y con un tanga marcariamos moda
:-)
Si es por eso, yo guardo silencio mu bien...
UIsss, que yo no viajo.
Muy bueno el relato!!
Escribes genial, de verdad :)
Felicidades!!
jaja..presi, pues ya tenemos los tres monitos sabios.
csar...asias hombre, tú si que sabes... ;-)
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